Forra un molde de 8 × 4 pulgadas (20 × 10 cm) con papel de hornear, dejando un poco de sobrante en los lados para poder desmoldar fácilmente después.
En un bol mediano, mezcla la harina de avena, la leche en polvo y una pizca de sal. Remueve bien para distribuir todo de manera uniforme.
Añade la ralladura de limón y el zumo de limón recién exprimido.
Incorpora el aceite de coco derretido y la miel.
Remueve hasta que la mezcla se una y forme una masa suave, ligeramente pegajosa. Debe mantener su forma al presionarla entre los dedos. Si está demasiado seca, añade 1–2 cucharaditas de leche o agua. Si está demasiado blanda, añade un poco más de harina de avena.
Pasa la mezcla al molde preparado.
Presiónala firmemente y de manera uniforme, usando el dorso de una cuchara o la base de un vaso.
En un bol pequeño, prepara la cobertura mezclando la leche en polvo, el aceite de coco derretido, la miel y el zumo de limón.
Mezcla hasta que quede suave y cremosa.
Extiende la cobertura de manera uniforme sobre la base, alisando la superficie con una cuchara o espátula.
Termina con un poco más de ralladura de limón por encima.
Refrigera durante al menos 30–60 minutos, o hasta que las barritas estén firmes al tacto.
Levanta las barritas usando el papel de hornear.
Corta en porciones.
Guarda en el refrigerador o congela para conservar durante más tiempo.