Llevaba tiempo queriendo hacer una versión sin azúcar refinado de las galletas digestive, y estas quedaron exactamente como esperaba. Están hechas con harina integral y harina de avena, lo que les da un sabor delicioso, ligeramente a nuez, y endulzadas con miel para una dulzura suave y natural. La textura es crujiente con solo un poco de ternura en el centro.
Lo que más me gusta de ellos es lo equilibrados que son, no demasiado dulces, lo justo para sentirse como un capricho sin ser abrumadores. Son perfectos con un café por la mañana, pero igual de buenos por la tarde con una taza de té o incluso con un poco de mantequilla por encima.
También son muy sencillos de hacer, sin pasos complicados, y la masa se integra muy bien. ¿Y el olor mientras se hornean? Sinceramente, una de las mejores partes.
Estas galletas se sienten reconfortantes y familiares, del tipo que quieres guardar en un tarro sobre la encimera… ¡aunque en nuestra casa nunca duran mucho!
Cómo hacer galletas digestivas sin azúcar refinado
Comienza mezclando la harina de avena, harina integral de trigo, sal y polvo de hornear en un bol.
Añade la mantequilla y la miel, luego usa un tenedor o un cortador de masa para incorporarlas hasta que la mezcla se parezca a pan rallado fino.
Vierte la leche y mezcla suavemente hasta que se forme una masa suave, ligeramente húmeda. Cubre la masa y déjala reposar en el refrigerador durante unos 15 minutos.
Da forma a las galletas
Precalienta el horno a 350°F (180°C) y forra una bandeja para hornear con papel pergamino.
Enharina ligeramente tu superficie de trabajo y estira la masa hasta un grosor de aproximadamente ⅛ de pulgada (3 mm). Corta círculos de unas 3 pulgadas (7–8 cm) de diámetro, reuniendo y volviendo a estirar los recortes según sea necesario.
Coloca las galletas en la bandeja para hornear preparada, dejando un poco de espacio entre ellas.
Pincha las galletas con un tenedor. Hornea durante 15–18 minutos, o hasta que estén ligeramente doradas.
Deja que las galletas se enfríen completamente sobre una rejilla antes de transferirlas a un recipiente hermético.
Se conservarán bien durante 3–4 días, manteniendo su textura tierna y ligeramente desmenuzable. Son perfectos para disfrutarlos como un tentempié sencillo o junto con tu untable favorito.
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Galletas digestivas fáciles – sin azúcar refinado
Ingredientes
- 1 taza (125 g) harina integral
- 1 taza (100 g) harina de avena
- 1 cdita (4 g) polvo de hornear
- 1/2 cdita (2 g) sal
- 1/2 taza (110 g) mantequilla , a temperatura ambiente
- 2 cda (40 g) miel
- 3 cda (45 ml) leche
- 1 cdita (5 g) extracto de vainilla
Elaboración paso a paso
- En un bol, mezcla la harina de avena, la harina integral, la sal y el polvo de hornear.
- Añade la mantequilla y la miel.
- Usa un tenedor o un cortapastas para integrarlas hasta que la mezcla parezca pan rallado fino.
- Vierte la leche y mezcla suavemente hasta que se forme una masa blanda y ligeramente húmeda. Cubre y deja reposar la masa en la nevera unos 15 minutos.
- Precalienta el horno a 350°F (180°C) y forra una bandeja para hornear con papel de hornear.
- Enharina ligeramente la superficie de trabajo.
- Estira la masa hasta un grosor de aproximadamente ⅛ de pulgada (3 mm).
- Corta círculos de unos 3 pulgadas (7–8 cm) de diámetro, juntando y volviendo a estirar los recortes según sea necesario.
- Coloca las galletas en la bandeja preparada, dejando un poco de espacio entre ellas.
- Pincha las galletas con un tenedor.
- Hornea durante 15–18 minutos, o hasta que estén ligeramente doradas.
- Deja que las galletas se enfríen por completo sobre una rejilla antes de guardarlas en un recipiente hermético.
- Se conservarán bien durante 3–4 días.
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